Del cine y la interfaz.

Existe una bonita analogía entre el cine y el diseño de una interfaz: en el cine hay actores con un papel, en la interfaz hay componentes con una función. Ambos se relacionan con los demás participantes de su medio. Y de cada uno se intuye (así suele ocurrir) un comportamiento determinado.
En un tren que cogí recientemente, se visionaba una película de hollywood. No presté mucha atención al comienzo del film y a los pocos minutos me dí cuenta de que o empezaba a verla o no entendería nada.
Un pequeño instante de reflexión me llevó a entender que tal cosa era poco probable. La mayoría de las películas (al menos de hollywood) están tan estereotipadas que somos capaces de adivinar el 90% del curso de la misma. Por nuestra experiencia previa, sabemos que el protagonista de una película nunca muere, que el secundario que incordia al protagonista sí lo hará y que la chica mona... en fin, ¿con quien se va?...
Es cierto, es un ejemplo bastante simplón. Detrás de esos típicos personajes, se esconde la dificultad de narrar una historia. Y los directores y guionistas saben como usar nuestra "experiencia" de consumidores habituales de cine.
Todos hemos aprendido a interpretar sutiles detalles: si estamos viendo ese objeto que parece no pintar nada durante unos segundos en la pantalla, es porque jugará un papel crucial en la historia. Si luego descubrimos que no es así, es normal que pensemos que la película es mala, ese detalle no pintaba nada.
En el cine, de cada escena, de cada personaje y de cada frase se intuye algo. En la interfaz siempre será así. Experiencias anteriores nos condicionan.
Es nuestra tarea saber identificar lo esperado de los actores de una interfaz.

Fernando dijo
Tienes razón, cada vez en la usabilidad toma más fuerza el factor psicológico. Y para muestra, el libro que te estás leyendo, ¿no?
22 Noviembre 2005 | 11:03 PM