No dejo de volver a badoo. Siempre recomiendo echarle un vistazo por lo bien que hacen las cosas a nivel de interfaz. Y la "dinámica de juego" tampoco está nada mal. A pesar de todo te encuentras con situaciones imposibles (SPAM) como la siguiente:
Me registro y a los cinco minutos aparece una notificación que dice que tengo dos mensajes sin leer. Voy a mirarlos y son dos chicas monas que parecen de la otra parte del mundo. Cuando miras quienes son hacen 23 y 6 horas respectivamente que se conectaron por última vez. Supuestamente claro, en caso de que existan. Espectacular pillada para una red que dice tener 6.879 billones de miembros. Deben considerar que las bacterias individuales de la flora de cada persona cuenta como un miembro más.
Si ya de raíz no hay justificación ética que valga para utilizar perfiles falsos, ¿qué razón hay para mentir tan descaradamente?. Como he dicho antes, creo que he sido usuario de Badoo en 4 ocasiones y siempre vuelvo a darme de baja tras mirar lo que me interesa por el nivel tan exagerado de mensajes falsos que generan. A veces incluso involucrando perfiles verdaderos con tal de generar actividad entre usuarios que no se conocen.
No hace muchas semanas que decidí empezar con esta historia, a medio camino entre los negocios de importación y el resbaladizo mundo del comercio electrónico. Uno, que se aburre cada quince días (como muchos saben) y le da por leer algo nuevo y ... en fín, una cosa lleva a la otra.
Sólo estamos empezando, pero durante estos meses he aprendido bastantes cosas. Algunas de ellas de manos de buenos amigos, anoto aquí las que más me han servido y que con mayor fuerza recuerdo ahora:
Intenta razonar por qué eres especial. Si no lo eres busca cómo puedes serlo. Cuando creas que lo tienes, piensa cómo comunicarlo. De Luis Villa.
Sal al mercado lo antes posible. No importa que tu idea de lo que quieres no esté terminada. Salir supone un compromiso que te ayudará a mejorar. De Javier Cañada.
Cuida con mucho cariño la selección de productos que vas a vender. Cuida cómo los vas a enviar. Cuida cómo vas a tratar al cliente. No eres lo que dices, si no lo que haces. De Manuel Muñoz.
La gente quiere cosas que no esperas. Evalúa como lo hacen otros y verás cosas que jamás creerías. De Ignacio Buenhombre.
Trabaja duro en la parte tecnológica, pero no trabajes para la parte tecnológica. No deja de ser un soporte. Tu negocio en esto es vender, no programar. Minimiza el alcance para salir. De propia experiencia.
Intenta reutilizar, contrata servicios de terceros. Los márgenes de beneficio son secundarios al principio. Ahorra tiempo, paga comisión si ello te va a permitir tomarle el pulso rápido a lo que estás haciendo. Si crece, será el momento de mejorar el rendimiento. También de propia experiencia.
No hay resultados inmediatos. Si algo aprendí con rueding.com fué que la perseverancia se premia. Fué una pena quedarnos a medio camino.
No importa el precio, importa el descuento. La gente se sorprende cuando ve precios desmesurados. Se sorprenderían de ver lo que pasa cuando el poder del deseo se cruza con un descuento suculento.
Alguno de estos consejos los seguí desde el principio, otros han costado algo de sudor. Todos están aún a medias y hay muchos más que espero recibir. Si tienes alguno valioso, ya estás tardando.
Para los curiosos y también para los que no son tan curiosos pero son padres:
Hoy recordaba un debate que propuse en clase cuando tenía 14 años. El típico intercambio de ideas en el que se habla de la eutanasia, pena de muerte u otros temas populares para este tipo de ejercicios.
A mí se me ocurrió hablar de algo llamado internet y el teletrabajo. Influido por mi padre y la compra que hacía cada mes de Investigación y Ciencia. En aquel momento la publicación traía un artículo sobre las posibilidades de teletrabajo que internet podría ofrecer en el futuro. Y como transfondo ponía sobre la mesa el peligro de aislamiento social que podría sufrir la humanidad debido a internet.
En líneas generales decía que la gente en el futuro trabajaría de forma individual, sin contacto con los demás, pudiendo generar serios problemas en las relaciones interpersonales. El debate generó más bien poco interés y una cara de perplejidad en el profesor por no saber qué demonios era aquello que todavía recuerdo.
A día de hoy miro atrás y me sorprende lo diferentes que son las cosas. Un debate así a día de hoy habría sido comprendido. Pero por encima de todo un debate así a día de hoy no tendría sentido.
Los sitios como tooio o foursquare están repletos de posiciones repetidas como "oficina", "casa" o "gimnasio". Bautizar tu casa con un pseudónimo (ej: yo he usado a veces "Villa paz") suele ser el parche más común para evitar las coincidencias absurdas en las sugerencias de resultados.
¿Por qué no ponemos en relación dichos lugares con mi persona?. Puesto que son sitios relativos a mí, deberíamos nombralos utilizando una sintaxis que ponga dichas ubicaciones en relación a mi entidad. Por ejemplo la propia de las URLs:
Estoy en casa.fulanito / piscina.fulanito / oficina.fulanito
For the Net Geners, the stories of their lives become more important than the lives lived. It is not the experience itself, it is what they can tweet, blog, Flickr about it. An event has not happened if it is not being shared.
Esta cita de Dewey me hizo pensar en Planetaki hace un par de días. La encontré leyendo el último libro de Berkun sobre innovación. En una parte del mismo, transmite el beneficio de definir correctamente las necesidades de cualquier proyecto para llevarlo a buen puerto y si es posible, restringir con decisión las posibilidades para encontrar soluciones interesantes.
Javier Cañada mostró desde el principio que tenía muy claro a qué puerto quería llegar. Y llevar la nave hasta allí no era nada fácil, porque crear un lector de feeds para gente que no sabe lo que es un feed es casi como crear una rueda sin eje de giro.
Planetaki combate las dificultades de comunicación del concepto, con una interfaz de obviedad aplastante. Es intuitiva, sencilla y bonita. Un duro ejercicio para eliminar todo lo superfluo o lateral.
Por mi parte hago un uso algo especial del servicio. Si Google Reader es mi mochila, Planetaki es mi bolsillo. Es ahí donde tengo todos los high priority feeds. Fuentes cuya actualización comprobaba antes varias veces al día, abriendo y cerrando carpetas, ahora las reviso de una manera mucho más cómoda.
En el advenimiento del ubiquitous computing, everyware o 'computing without computers' Adam Greenfield sigue tirando de la goma y publica un panfleto (Urban Computing and its Discontents) como preámbulo de su próximo libro: The City Is Here For You To Use.
En Urban Computing and its Discontents , detalla cómo la tecnología puede ayudarnos a entender y explotar los contextos urbanos como fuentes de recursos.
Si te quedas con ganas de más Greenfield, no dejes de leer uno de sus últimos posts en el que explica por qué va a optar por la autopublicación y el ofrecimiento gratuito de "The city is here" en PDF.
Agustín Jiménez, nacido en el sur, vive en la capital del chotis y el bocata de calamares. Aquí se habla de usabilidad, tecnología, diseño e innovación.