Cuando el conocido Jan Chipchase pregunta a la gente qué consideran imprescindible para salir de casa, todos contestan con esas tres palabras, independientemente del lugar del mundo que esté visitando.
En un mundo donde 3.000 millones de personas usan ya un teléfono móvil, Jan Chipchase estudia cómo surgen usos no esperados de la tecnología que fabrican en Nokia y reflexiona en su charla del TED sobre conceptos como la identidad, supervivencia y analfabetismo entorno al dispositivo móvil.
NFC son las siglas de Near Field Communication. Una tecnología inalámbrica de alcance ultracorto de la que se está hablando mucho en el entorno móvil.
Aprobado como estándar ISO en 2003, su uso ya ha tenido recorrido en dispositivos como llaves para coche, tarjetas de identificación o tickets electrónicos.
La principal diferencia entre otras tecnologías inalámbricas es que el alcance es tan corto, que se necesita que los dos dispositivos a interaccionar estén en contacto durante un instante. Pese a que esta característica pueda parecer una limitación, es en realidad la clave.
Al contrario de lo que ocurre con los servicios por RFID o Bluetooth, basados en el descubrimiento de la presencia del dispositivo en la proximidad. Estirar el brazo para acercar el móvil con NFC hacia el detector es en sí una afirmación clara de nuestra voluntad por autentificarnos, por pagar nuestra cesta de la compra o simplemente transferir un contacto.
Me parece muy destacable la naturalidad del uso de esta tecnología. En muchos casos, NFC viene a salvarnos del uso de menús, teclados incómodos, activación y desactivación de bluetooth, de emparejar dispositivos, etc. Tan sólo hace falta un gesto con el brazo para realizar la acción, con todo el feedback propioceptivo que ello conlleva.
Sencillo, eficaz y muy natural. Así nos gustan las cosas.
Si bien cruzarnos con mensajes de error divertidos es algo cada vez más común, no dejan de ser muestras disruptivas del tratamiento severo que de siempre han tenido los errores en informática.
¿Qué repercusión tiene en los usuarios los mensajes de este tipo de mensajes?. Son mensajes de error informativos, donde se llama de forma divertida a la calma por que 'algo va mal'.
Y exceptuando éste último gato que da un poco de miedo, en el fondo el principal efecto que causan es despertar la simpatía (sensación agradable) frente a un estímulo que generalmente no lo es (pantalla de error).
Esta asociación tan poco convencional, ha resultado descubrirse como un fantástico aliado en el desarrollo de aplicaciones.
Si no puedes acabar con los errores, haz que al menos sean amables.
Estoy impresionado con like.com. Navegar a través de los productos se hace tan...¡natural!.
Like te sugiere productos a la venta en internet a partir de una imagen. Puedes indicar que te gusta una prenda de una foto y él te busca lo que se parezca por similaridad. Si lo prefieres puedes hacer browsing para empezar, seleccionar una parte de un producto (el asa de un bolso por ejemplo) y te busca bolsos con asas similares. Impresionante. Es completamente visual, se hace adictivo. E insultantemente rápido.
Cosas como ésta, te hacen desear que todo sea así de potente y sencillo a la vez.
El artículo "The Difference Between Memory and Storage" de David A. Mellis me ha recordado lo cansado que estoy de ver la analogía entre un ordenador y nuestra mente en escritos de HCI. ¡No es lo mismo!
Entiendo que, como decía Condillac, pocas cosas se pueden aprehender por sí mismas. Todo requiere un análisis (descomposición/composición). Pero ocurre con demasiada frecuencia, que en vez del análisis, para explicar cosas en HCI se tira por el camino fácil... caemos en esa analogía tan manía: "Nuestro cerebro funciona como un ordenador".
Más allá de esta superficial reflexión mía, Mellis trata cuestiones muy interesantes: una máquina almacena información que parsea e indexa y luego la recupera con multitud de detalles ínfinitos (metadatos) para los cuales ha sido preparada. Pero no establece asociaciones libres entre esos cuantos informacionales, no decide cuando ni cómo recordarlos de forma espontánea y por supuesto, mucho menos los siente con ese olor especial que tuvo aquella experiencia.
Con la próxima aparición del Nokia N95, se iniciará probablemente una nueva carrera armamentística en el mundo móvil. La era de los móviles geoposicionados y permanentemente conectados vía WiFi.
El potencial del 'location awareness' traerá consigo una miriada de servicios LBS.
Aparecerán "real mashups", rastros de signo 2.0 que vía internet emplearán información del móvil en tiempo real. Dirán a nuestros conocidos que no podemos responder porque estamos en la M40, pondrán nuestro móvil en silencio al entrar en un hospital y nos traerán un taxi hasta la puerta del restaurante.
Poder trazar mapas de disponibilidad personal, dar tu opinión en el lugar sobre un negocio, o consultar por qué zona están de marcha tus amigos. Acciones como éstas formarán parte de nuestro día a día.
Sobre el nokia N95: GSM, HSDPA, Bluetooth, WiFi y GPS. ¿Qué más se puede pedir?. Y además parece que va rápido:
PD: La foto es el skyline de San Francisco, de Luis.
Seguro que más de una vez habéis mirado el móvil pensando que estaba vibrando o incluso habéis oido vuestro tono cuando no sonaba. La psicóloga especialista en trauma y depresión Deborah Serani, titula este fenómeno Ringxiety.
Si os véis el síntoma, os recomiendo que dejéis el móvil aparcado una buena temporada como he hecho yo este verano... :)
Visto en el Carnival of Mobilist 33. Para aquellos que no lo conozcáis, Carnival of Mobilist es una recopilación semanal de lo mejor de la "blogosfera móvil". Y curiosamente, cada semana se celebra en un blog distinto.
Agustín Jiménez, nacido en el sur, vive en la capital del chotis y el bocata de calamares. Aquí se habla de usabilidad, tecnología, diseño e innovación.